Proyectos

 

Evaluación riesgo de Viento en el Rendimiento y en la Calidad de la Producción en Frutales de Hueso y Pepita

J. Bernardo Royo Díaz y Carlos Miranda Jiménez. Dpto. de Producción Agraria. Universidad Pública de Navarra.

El viento es un factor climático que puede condicionar de forma muy importante el rendimiento y la calidad de los frutos, incluso cuando sopla a velocidades moderadas. A pesar de que es sabido que habitualmente, todos los años en mayor o menor medida, el viento (sin necesidad de que llegue al nivel de huracán), produce roces y marcas en una determinada proporción de los frutos que se devalúan comercialmente o, incluso, no son comerciales, apenas existe información sobre los síntomas característicos, las velocidades y tiempos de exposición capaces de causar daños, o los niveles de daños esperables por esta causa. Así, este estudio tiene como objetivo el de determinar los daños que ocasiona el viento no huracanado y cuantificar la proporción de los que se pueden considerar como habituales (“normales”) y  que no se pueden considerar como daños extraordinarios.

Durante 2015 el Grupo de Fruticultura y Viticultura Avanzadas de la UPNA ha trabajado para desarrollar el primer estudio del que tengamos constancia en el que se analiza de forma sistemática el efecto que los vientos no huracanados tienen sobre la producción y calidad en las principales especies de frutales de climas templados. Para ello, además de revisar la escasa bibliografía disponible, durante el verano y otoño pasados nuestro equipo se reunió y entrevistó con numerosos expertos y técnicos en fruticultura a lo largo de las principales regiones productoras para conocer de primera mano la percepción que se tenía del problema, los niveles “normales” de daños, las épocas de mayor sensibilidad, información varietal, los posibles síntomas específicos de esta afección, así como recopilar toda la información posible que existiese acerca de daños por viento medidos y así ligarla con la proporcionada por las estaciones automáticas para establecer un mapa de riesgos por viento.

Los principales resultados obtenidos tras este primer año de trabajos se resumen a continuación:

  • La acción de los vientos persistentes produce lesiones superficiales características debidas a la abrasión de las hojas con la epidermis en las primeras etapas de desarrollo del fruto, así como por el rozamiento o golpeo de los frutos con las ramas o tocones, o de los frutos entre sí. Estas lesiones pueden diferenciarse con facilidad de otras causas de lesión superficial, y han compilado guías fotográficas de reconocimiento para las principales especies.
  • Los vientos de intensidad moderada, superiores a 20 km/h, con los que se produce agitación de las copas de los árboles y movimiento de las hojas, son suficientes para causar daños por fricción en la superficie de los frutos de gran parte de las especies frutales templados, siempre y cuando soplen durante el momento del ciclo en que la piel es sensible. La proporción e importancia de los daños depende en gran medida, además, de la persistencia de dichos vientos, es decir, que cuantas más horas de vientos moderados o más fuertes se produzcan durante el periodo sensible, es esperable que la proporción de frutos dañados sea mayor y los daños, más severos.
  • El momento del ciclo en que los frutos son más sensibles al efecto del viento persistente depende de la especie y tipo de fruto. Así, las ciruelas y nectarinas son más sensibles a la acción de los vientos que soplen durante el periodo de crecimiento inicial, mientras que cerezas, albaricoques y melocotones lo son a los que soplen en las semanas previas a la recolección.
  • La sensibilidad a la acción del viento depende de la especie. Así, la ciruela es, con diferencia, la especie más sensible, seguida de las nectarinas, al ser muy sensibles a los vientos producidos durante el periodo inicial, así como a los que se producen en etapas posteriores del ciclo. A continuación estarían las cerezas y albaricoques, por ser muy sensibles a los vientos durante la época de maduración del fruto. Las menos sensibles serían los melocotones, peras y manzanas, en las que el periodo sensible es el previo a recolección y, probablemente, necesitan de vientos más fuertes para dañarse en proporción apreciable.
  • El nivel de daños considerado como “normal” por efecto de los vientos persistentes se considera de en torno al 10% en las especies sensibles como el ciruelo, y del 5% en las demás.
  • La sensibilidad a la acción del viento también depende de la variedad. Como características varietales que aumentan los daños estarían los pedúnculos largos (mayor golpeo), la precocidad, la resistencia de la piel (espesor de la capa de ceras, capacidad de deformación ante los golpes) y el color (las pieles rojas intensas destacan el daño producido).
  • Se han podido establecer, al menos para las especies más sensibles, umbrales de sensibilidad con los que caracterizar los vientos de muchas de las principales regiones productoras españolas, y clasificarlas por el riesgo de ocurrencia de vientos que produzcan daños superiores a lo “normal” o, incluso, muy altos.
  • El estudio de riesgos ha permitido poner de manifiesto que hay regiones en las que, de media, la probabilidad de aparición de daños por viento persistente superior a la “normal” es mayor que en otras. Además, en prácticamente todas las comarcas estudiadas se ha identificado al menos una estación agroclimática en la que los vientos persistentes aparecen con una frecuencia tal que este factor climático no se puede considerar un accidente (y por tanto, un riesgo a sopesar), sino una característica constante y definitoria de la zona, para la que la única forma de evitar sus efectos sería mediante la instalación de una cortina cortavientos. 

En la Tabla que se presenta a continuación se resumen los resultados del estudio para las especies más sensibles. En ella se indica cual es el momento del ciclo en el que la sensibilidad es mayor, la cantidad de viento a partir de la cual sería esperable encontrar de forma generalizada en una zona daños superiores a lo normal, o muy elevados, así como, para las principales comarcas productoras del Valle del Ebro, Murcia y Extremadura, el riesgo de ocurrencia de daños moderados o muy elevados en la zona más y menos ventosa de la comarca, expresado como proporción de los años en los que sería esperable que ocurrieran.

(Ver tabla)