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Seguimiento estandarizado de la evolución del cuajado y carga productiva en los frutales de pepita cultivados en el Valle Alto del Ebro

Resumen de las Actividades en I+D desarrolladas durante 2017

El rendimiento final de una parcela frutal es la consecuencia de su capacidad de producción y las circunstancias climáticas y de cultivo a las que se someta. Uno de los factores clave dentro del proceso de floración-cuajado, son las condiciones climáticas bajo las que éste se desarrolla, sobre todo las de temperatura. En condiciones adecuadas de fecundación, el cuajado suele ser inicialmente superior al necesario para obtener una cosecha normal; sin embargo, en condiciones climáticas desfavorables, puede verse afectado al estimularse caídas severas de frutos cuajados.

Durante la campaña de 2017 el Grupo de Fruticultura y Viticultura Avanzadas de la UPNA ha seguido con detalle la evolución fenológica en un número importante de parcelas comerciales de manzano y peral situadas en el Valle Alto del Ebro. Se han diferenciado dos zonas de seguimiento, Ribera Baja, más cálida, que incluye las parcelas situadas en la Ribera de Navarra y Rioja Baja, con altitudes entre 250 y 350 msnm, y Ribera Alta, que incluye las parcelas situadas en Rioja Alta con altitudes entre 400 y 600 msnm, y es la zona más fresca. Las parcelas y variedades estudiadas fueron seleccionadas de forma que representasen adecuadamente la realidad productiva de la zona, abarcando además un amplio rango de situaciones productivas (por vigor, carga de poda, criterios de poda), para que los resultados del seguimiento pudieran generalizarse a toda la Región.

Los resultados más destacados del estudio de la fenología y el cuajado de las parcelas de la Ribera Alta del Ebro durante la primavera de 2017 son los siguientes:

• Acumulación de frío invernal: Este invierno ha sido uno de los más favorables de los últimos 15 años para las dos zonas estudiadas, superando con holgura las necesidades de manzano y peral a mediados de enero.

• Carga y calidad de la floración: Se ha observado una clara relación inversa entre los niveles de carga y cuajado del año anterior y la floración (en cantidad y calidad) de este año. Cuando las floraciones y cuajados del año pasado fueron ajustadas, la floración ha variado poco, y los mayores descensos en floración se han dado cuando han coincidido altas floraciones y cuajados iniciales en 2016. En conjunto, las floraciones y calidades de flor de este año eran suficientes o buenas en peral Conferencia y en el manzano, y mejores que en 2016, mientras que en Williams la calidad de las yemas ha sido notablemente peor este año, afectando negativamente a la productividad de los árboles.

• Fechas de ocurrencia de los estados: Tanto la brotación como la floración de los árboles han sufrido un notable adelanto respecto a lo observado en los diez años anteriores. En peral, el adelanto respecto a la media ha sido de 10-12 días y de tres semanas respecto a 2016. En manzano, el adelanto respecto a la media ha sido de una semana, llegando a ser de dos semanas comparado con 2016.

• Coincidencia de los polinizadores: Las diferencias entre variedades dentro de una misma zona han estado dentro de lo esperable y, en general, la coincidencia entre polinizadores ha sido buena o muy buena.

• Condiciones ambientales durante la época de floración-cuajado: En el manzano fueron favorables, con tiempo generalmente cálido y seco. En el peral, las condiciones fueron favorables durante la primera mitad del periodo en la Ribera Baja y durante la segunda mitad en la Alta. La segunda mitad del periodo coincidió con temperaturas más bajas y con lluvias, generalmente poco importantes y nocturnas. En Ribera Alta se produjo una helada durante la plena floración del peral que llegó a afectar hasta al 100% de las flores en muchas de las plantaciones de la zona.

• Condiciones ambientales durante la época de crecimiento inicial de los frutos: El periodo inicial de crecimiento de los frutos fue cálido para las dos especies, independientemente de la zona observada. Las diferencias fenológicas entre la zona más cálida y la más fresca observadas en floración (unos 4 días), se ampliaron a 7-10 días para cuando los frutos tenían 18-20 mm. Estos valores están dentro de lo que es normal observar entre las dos zonas. Respecto al pasado año el ciclo fenológico se ha desplazado, adelantándose tres semanas en el caso del peral, y dos en el del manzano.

• Evolución del cuajado y caídas de fruto: Las caídas de flores no fecundadas o frutos abortados (“caídas de cuajado” y “caídas de junio”) se produjeron durante los primeros 30-35 días tras la floración. En todos los casos, las caídas intensas de frutos prácticamente habían cesado para cuando los frutos tenían de media 18-20 mm. Esto es lo esperable cuando el crecimiento inicial de los frutos se produce bajo circunstancias normales y en ausencia de accidentes climatológicos como ha sido este año.

• Cuajado definitivo (antes del aclareo manual): Los cuajados observados estuvieron estrechamente relacionados con las condiciones de los árboles (vigor, floración, calidad), así como con las condiciones ambientales durante la época de floración y desarrollo inicial de los frutos. En la Ribera Baja, donde las condiciones fueron fundamentalmente favorables, los cuajados de manzano y del peral fueron buenos y reflejo tanto del estado de los árboles como del manejo realizado en ellos. En conjunto, los cuajados fueron favorables en manzano y la pera Conferencia de Ribera Baja. En Williams, la mayoría de las parcelas en seguimiento venían de haber tenido altas producciones que afectaron negativamente a la floración en cantidad y calidad, y esto se reflejó en cuajados más ajustados, aunque en general suficientes para alcanzar la producción potencial. En la Ribera Alta, la helada del 24 de marzo perjudicó de forma generalizada al cuajado y producción de las parcelas de peral de la zona.