martes, 11 / julio / 2017

¿Un mal año en la agricultura? Para eso está el seguro

Muchos de nosotros no somos conscientes, porque vivimos rodeados de cemento y acero, pero este de 2017 no está siendo un año bueno para el campo.

Antes, lo que pasaba cuando el año era malo en el campo era que los agricultores se apretaban el cinturón y, a la larga, la historia se notaba también en los mercados de las ciudades a través de los precios. Pero eso, claro, era antes de que existiese el seguro.

Dicen los que saben de esto que el año 2017 se puede describir con el concepto: lluvias escasas y muy desigualmente repartidas, junto con temperaturas inusitadamente altas en primavera. Ha sido, pues, una primavera seca y calurosa en muchas partes de España, y muy particularmente en Castilla y León, sobre todo en el norte de la comunidad (Palencia, por ejemplo). Para colmo, llegó la ola de calor de junio, que a ti te obligó a meterte en la piscina; pero como los cereales no tienen piscina cerca, se tuvieron que aguantar y muchos de ellos se secaron. Si el cereal se seca, entonces produce menos grano o de menor calidad: hay pérdida, total o parcial, de cosecha.

Leer post entero en el blog de Unespa: Estamos Seguros

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Categoría:Artículos