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Evolución del cuajado y carga productiva en los frutales de pepita

Seguimiento estandarizado de la evolución del cuajado y carga productiva en los frutales de pepita cultivados en el Valle Alto del Ebro.

Resumen de las Actividades en I+D desarrolladas durante 2018.

El rendimiento final de una parcela frutal es la consecuencia de su capacidad de producción y las circunstancias climáticas y de cultivo a las que se someta. Uno de los factores clave dentro del proceso de floración-cuajado, son las condiciones climáticas bajo las que éste se desarrolla, sobre todo las de temperatura. En condiciones adecuadas de fecundación, el cuajado suele ser inicialmente superior al necesario para obtener una cosecha normal; sin embargo, en condiciones climáticas desfavorables, puede verse afectado al estimularse caídas severas de frutos cuajados.

Durante la campaña de 2018 se ha seguido con detalle la evolución fenológica en un número importante de parcelas comerciales de manzano y peral situadas en el Valle Alto del Ebro. Se han diferenciado dos zonas de seguimiento, Ribera Baja, más cálida, que incluye las parcelas situadas en la Ribera de Navarra y Rioja Baja, con altitudes entre 250 y 350 msnm, y Ribera Alta, que incluye las parcelas situadas en Rioja Alta con altitudes entre 400 y 600 msnm, y es la zona más fresca. Las parcelas y variedades estudiadas fueron seleccionadas de forma que representasen adecuadamente la realidad productiva de la zona, abarcando además un amplio rango de situaciones productivas (por vigor, carga de poda, criterios de poda), para que los resultados del seguimiento pudieran generalizarse a toda la Región.

Los resultados más destacados del estudio de la fenología y el cuajado de las parcelas de la Ribera Alta del Ebro durante la primavera de 2018 son los siguientes:

Acumulación de frío invernal: Este invierno ha sido favorable en frío en las dos zonas estudiadas, situándose en la media de lo que es habitual en cada zona. A comienzos de año el frío acumulado en las dos zonas era superaba las necesidades de manzano y peral (así como las de frutales de hueso).

Carga y calidad de la floración: Dado que se han seguido las mismas parcelas que en años anteriores, se ha podido evaluar la existencia e intensidad de la vecería. Como era esperable, los niveles de carga y cuajado del año pasado han influido sobre la floración (en cantidad y calidad) de este año. En parcelas con floraciones y cuajados del año pasado ajustadas a las características de los árboles, la floración y calidad de la misma ha sido similar. Sin embargo, en parcelas con altas floraciones el año pasado, o en las que no se ha hecho una adecuada renovación de las ramas en poda, la floración y la calidad eran peores. En conjunto, la red de parcelas de seguimiento ha abarcado todo tipo de situaciones en cuanto a vigor, carga y calidad de flor, por lo que los resultados pueden considerarse representativos de la situación general.

Fechas de ocurrencia de los estados: Tanto la brotación como la floración de los árboles han sufrido un notable retraso respecto al año pasado (que fue excepcionalmente precoz), como a la media. El retraso respecto a la ocurrencia media ha sido de una semana. Las diferencias entre las zonas más cálidas (Ribera Baja) y frescas (R. Alta) han estado en torno a los 4-5 días, como suele ser habitual.

Coincidencia de los polinizadores: Las diferencias entre variedades dentro de una misma zona han estado dentro de lo esperable y, en general, la coincidencia entre polinizadores ha sido buena o muy buena.

Condiciones ambientales durante la época de floración-cuajado: En el caso del peral las condiciones fueron muy desfavorables para las parcelas más precoces, ya que las temperaturas fueron bajas (sin llegar a producirse heladas) y las lluvias intensas y continuadas. La mayoría de las parcelas de peral, así como el manzano, tuvieron la plena floración con condiciones más favorables, generalmente sin lluvias y con temperaturas adecuadas.

Condiciones ambientales durante la época de crecimiento inicial de los frutos: El periodo inicial de crecimiento de los frutos (los 40 días posteriores a la floración) fue cálido para las dos especies, independientemente de la zona observada. Las diferencias fenológicas entre la zona más cálida y la más fresca observadas en floración (unos 4 días), se ampliaron a 7-10 días para cuando los frutos tenían 18-20 mm. Estos valores están dentro de lo que es normal observar entre las dos zonas. El retraso de una semana respecto a lo esperable un año ‘normal’ que se produjo en la floración se ha mantenido prácticamente sin variaciones durante todo el periodo de estudio.

Evolución del cuajado y caídas de fruto: Las caídas de flores no fecundadas o frutos abortados, denominadas comúnmente “caídas de cuajado” y “caídas de junio” se produjeron durante los primeros 30-35 días tras la floración. En todos los casos, las caídas intensas de frutos prácticamente habían cesado para cuando los frutos tenían de media 20-22 mm. Esto es lo esperable cuando el crecimiento inicial de los frutos se produce bajo circunstancias normales y en ausencia de accidentes climatológicos como ha sido este año.

Cuajado definitivo (antes del aclareo manual): Los cuajados observados estuvieron estrechamente relacionados con las condiciones de los árboles (vigor, floración, calidad), así como con las condiciones ambientales durante la época de floración y desarrollo inicial de los frutos. Las parcelas de pera Conferencia más precoces florecieron durante un periodo frío y lluvioso con escasa actividad de las abejas, y tuvieron cuajados inferiores a lo esperable. Sin embargo, en el resto de las parcelas de peral, y en el manzano, la plena floración se produjo bajo condiciones ambientales más adecuadas, después de las lluvias de comienzos de abril, el cuajado ha sido en general similar o superior al esperable según las características de los árboles.